25/09/06
COMPETENCIAS & PROYECTO EDUCATIVO
E. G. ALVIAL ABARCA
La nueva realidad se nos impone sin preguntarnos y, como siempre, el hombre no se encontraba preparado. Mucho menos los profesores. Los profesores solamente han sentido los coletazos de la debacle globalizacional y lo han sentido en medio de la sala de clases: desmotivación, otros interese, cultura del placer, nuevas tecnologías, nuevas competencias, etc.. Ha surgido la Sociedad del Conocimiento y la información, y trae a cuestas el capitalismo informacional con sus dos temas esenciales son la productividad y la competitividad.
Se necesitan competencias nuevas para enfrentar este nuevo estados de cosas: la acumulación creciente del conocimiento y sus diversos modos de producción del mismo; el capital intangible; la innovación como motor del crecimiento económico; la revolución digital y sus relación con el conocimiento, y el nuevo enfoque sobre los empleos. Este último por ejemplo, considera dos tipos de trabajadores: el genérico y el autoprogramable, donde este último cuenta con las posibilidades de adaptarse al nuevo medio, pues se va adecuando a lo que sucede, tiene la posibilidad de estudiar, y hasta puede cambiar de giro. El profesorado sufre con estas innovaciones.
El tráfico de información es significativo para explicar como el mundo está cambiando y como surgen nuevos empleos desde la concepción digital: Jeffrey Sachs en su libro El Fin de la Pobreza: cómo conseguirlo en nuestro tiempo, relata la experiencia de India en relación la información: un hospital de Chicago tiene una relación contractual con la India: los médicos dictan los informes clínicos y los envían vía satélite, en archivo de voz, a la India, Shenai. En Shenai hay un grupo de de digitadores y digitadotas que transcriben estos archivos a textos, que son enviados vía Internet al Hospital de Chicago, como la diferencia de hora es de 10 horas, en la mañana cuando llega el médico a su oficina, tiene todos sus informe clínicos en las carpetas respectivas. Los digitadores indios ganan entre 250 y 500 dólares mensuales, entre una décima o tercera parte de lo que ganaría un transcriptor americano, pero es más del doble que gana un obrero.
Nos encontramos en este caso con nuevos empleos en relación a la información, una economía diferente que repercute al interior de la India, y tenemos un grupo de mujeres jóvenes que esquivaron la prostitución, aprendieron inglés, viven solas y gobiernan sus vidas. Todo un choque cultural pues significó renunciar, por ejemplo, al matrimonio, negocio familiar que tiene reglas estrictas. Pero, al final y a pesar de todo: tenemos mujeres liberadas gracias a la revolución digital.
Se necesitan nuevas competencias para enfrentar la revolución de la información. Pero y quizás es lo más alarmante, aunque sea al principio de la revolución, ésta posibilita la aparición de ciertas redes que el autor denomina economía criminal global y que a lomo de conocimientos y vacíos internacionales que no se adaptan aún a las nuevas reglas, una especie de anomia, pondrían en jaque a las sociedades. Por la rapidez y adaptación de estas redes criminales a la sociedad del conocimiento, llevarían años de ventajas a sus más cercanos perseguidores. Se han dado casos en que el FBI ha tenido que contratar hackers informáticos para combatir a hackers informáticos, los mismos que quizás sabotearon los archivos del FBI, la Casa Blanca, etc..
Y claro, se llama a la educación a que colabore en crear ciudadanos preparados para enfrentar estos tropiezos sociales justo cuando ella está cuestionada por todos los lados. Pero, a su favor, el autor reconoce algunos datos que son importantes. La educación tiene esa responsabilidad, pero es necesario colocar al profesor en el lugar que corresponde económicamente y además entregarle o dotarlo de todos los materiales que necesita para realizar su trabajo, de otro modo es poco probable que los educadores comprendan que es ahora o nunca intervenir la sociedad.
Es necesario conocer las estrategias del pensamiento complejo que nos puedan dar las luces para conocer el fenómeno social que está ahí afuera y el modo de enfrentarlo. Porque que los jóvenes requerirán competencias como: capacidad de aprender y manejar información, capacidad de decisión y ejecución, comunicación de la información y de las ideas, el manejo de conflictos, negociar, introducción e cambios; flexibilidad, apertura e influencias, habilidades administrativas y de gestión, orientado hacia el logro, manejo e presiones y trabajar bajo presión, razonamiento estratégico, liderazgo y capacidad para influir y conducir, conocimiento de si mismo, autodesarrollo y auto gestión, que desde los paradigmas que se dominan es imposible.
Surge la necesidad de la claridad de un Proyecto Educativo y su coherencia con el proceso que le sigue, con medios y estrategias que coloquen en el centro de la gestión al alumno donde el hecho pedagógico sea el producto de un profesor mediador que desea que el sujeto aprenda a aprender no solamente en lo académico, sino aprenda a construir su propia vida, para contribuir éticamente a crear la riqueza que la sociedad necesita para su bienestar. Estamos hablando de un hombre íntegro e integral.
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Y... ¿CUÁNTO SACASTE...?
E. G. ALVIAL ABARCA
La opinión pública chilena tiene una mala impresión de la educación, de hecho la nota 5.0 que había logrado tiempo atrás, hoy día sólo es 4.5. Centrada en la memoria, en el escaso manejo informático y sin saber cómo enfrentar contenidos más complejos, era de esperarse. El aprender a aprender sigue siendo el logro de algunos pocos colegios particulares pagados.
Es necesaria una educación de calidad para que las universidades no acusen falta de estructuras cognitivas debidamente consolidadas. Es necesario cambiar el paradigma si queremos que el joven llegue a la universidad y pueda resolver problemas académicos y problemas de situaciones de su propia vida cotidiana. Esa es la realidad y al mismo tiempo el gran problema.
Desde el enfoque memorístico, almacenamiento de conocimientos y su reproducción mecánica, es imposible fortalecer las competencias, es decir, es imposible que el joven aprenda, desaprenda y reaprenda, transformándose en constructor de su propio conocimiento. No se puede. Es imposible.
Es urgente cuestionar el exceso de memorización, el énfasis de los contenidos y el producto, el exceso de aprendizaje reproductivo, la pobreza de las destrezas básicas y la falta de relación entre experiencia y capacidades reales del alumno. En su lugar, se requiere de una educación con énfasis en la espontaneidad, la autonomía, la construcción de los aprendizajes por parte del alumno. Más todavía, centrarse en el proceso y la estrategia, en las herramientas mentales duraderas, en el mejoramiento de las destrezas asociativas, regulaciones y control, matacognitivas y estimular la creatividad. Solamente de esta manera podremos desarrollar integralmente e integradamente a la persona, a nuestro alumno.
El paso del pensador natural al pensador efectivo requiere más conocimientos y conciencia, porque el desarme del paradigma anterior toma tiempo, conocimientos, madurez, equilibrio y visión de futuro. Y lo que más complicado todavía, depende de la visión y misión ideales reales de la institución.
En la actualidad, la competencia implica una carrera insensata para escalar el ranking; insensata porque se ocupa exclusivamente del producto, de los contenidos sin considerar las estrategias, sin considerar las motivaciones de toda la comunidad, sino sólo y exclusivamente el competir sin saber cómo llegar. Los jóvenes son adiestrados en lograr 700 u 800 puntos y no son fortalecidos en sus competencias.
Impacto, miedo, inseguridad provocan los resultados de la PSU, SIMCE en los profesores, directivos, apoderados. ¿Se subió? ¿Se bajó? ¿Cuánto más? ¿Cuánto menos? Lo que cual se agrava más cuando aparecen los rankings de Qué Pasa, El Mercurio. ¿En qué lugar estamos? ¿Estamos entre los 100?
Al actor central de esta tragedia tampoco le va tan bien, nadie le pregunta ¿qué eres capaz de hacer? A nadie le importa si es solidario con los demás, si respeta las etnias, si prefiere la paz y si tiene el dialogo como arma o si es un buen ciudadano. Nadie le pregunta si se siente persona. La pregunta le llega a mansalva, como un disparo desde la oscuridad: ¿cuánto sacaste?
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ALGO SOBRE LOS ESTUDIANTES... EL MAYO 2006 DE SANTIAGO Y OTRAS COSAS...
E. G. ALVIAL ABARCA
La conocida expresión no estar ni ahí fue quizás la síntesis que resumía todo el sentir de los jóvenes de una época, de sus aspiraciones, de sus sueños. Tan popular fue que se posesionó del ambiente que fue la fuente de innumerables chistes y de un humor especial.
Que los jóvenes no estuvieran ni ahí, era, muy a pesar nuestro, una realidad que además los adultos magnificaron a tal punto que se utilizaba para justificar nuestra incapacidad de llegar al centro de nuestros alumnos y a sus verdaderas problemáticas. ¡Ellos no están ni ahí…! Y ante eso poco o nada podíamos hacer. Se aceptaba como una verdad absoluta.
Y así nos fuimos quedando en silencio, como reza una canción popular, tanto que pasó a integrar uno de los paradigmas del curriculum oculto y que se traducía como alumnos sin voluntad para aprender, alumnos aburridos, flojos y desmotivados. Los resultados pronto llegaron: aumento en las cifras del fracaso escolar. Obvio, como la profecía autocumplida, era lo que se esperaba. La búsqueda de soluciones era complicada porque ellos no querían estudiar, ellos… ellos…
Es por eso, en este estado de cosas aletargadas, por la convicción de que nada se podía hacer, sorprendió a muchos el mayo santiaguino 2006. Inmediatamente, por conveniencia quizás, el reconocimiento popular: era mentira que ellos no estaban ni ahí, y claro ante un grupo de estudiantes decididos a todo y hasta las últimas consecuencias, con auténticos líderes a la cabeza, era anacrónico sostener que los jóvenes eran o estaban aburridos, que no se preocupaban de su futuro, que no les interesaba el colegio, que querían perder tiempo y nada más. Y punto, como dice un ex ministro de estado. Y punto.
Para descifrar todos los signos y discursos de este problema, es necesario la voz de los expertos, sociólogos, antropólogos, educadores, etc.. Por ello y lo que viene es una perspectiva que intenta comprender, desde una humildad socrática, el por qué o la salida a este nudo pedagógico que nos transversaliza, nos preocupa muchas veces y nos ocupa menos.
Se pueden distinguir paradigmas que se entrecruzan tratando de convivir. Del mismo modo como el canadiense Mc Luhan se refería a los ambientes que creaban los medios cuando irrumpían: cada ambiente impone sus condiciones cuando se va adecuando o cuando el hombre se va adaptando a las apariciones tecnológicas. Los mismo ocurre con los paradigmas: cada paradigma quiere imponerse, porque refleja un orden, un estilo, una mirada de las cosas y de la existencia.
En la escuela surge la paradoja: paradigma educativo, moderno, paradigma de los estudiantes, posmoderno; paradigma del ministerio de educación, posmodernista, paradigma de los docentes, modernista. Por lo tanto, se exige desde una perspectiva que la otra no puede responder o responde en un estilo propio a su circunstancia. La educación chilena se fija un propósito modificar la docencia tradicional a través de la modificación de la calidad y equidad en la formación de profesionales y modificar el enfoque de las profesiones y carrera docente para un grupo humano que se ha establecido en un paradigma y que a esta altura le resulta único y válido. ¿Para qué mejoramiento de las clases? ¿Para qué mayor esfuerzo si el sueldo apenas alcanza? Paradigma centrado en le profesor.
Por otra parte, los jóvenes a caballo de las tecnologías, a siglos luces del profesor que recién se inicia y con mucho miedo en el uso del computador, son los especialistas en estas tecnologías. Nuestros padres entraban en estado de pánico cuando necesitaban grabar un casete y fuimos nosotros quienes los sacamos del atolladero y grabamos el casete. Hoy día, ante el manejo del PC son los jóvenes, nuestros estudiantes que lo hacen sin el menor problema. El padre del chiste que no quiere que su hijo abandone el hogar… porque después nadie podrá hacer funcionar los equipos de sonido, TV, CD o DVD, vídeos, máquinas digitales, etc., es el reflejo irónico de una realidad que ocurre a cada momento.
Los paradigmas no se alcanzan, o no nos alcanzan porque es necesaria una revolución verdadera en nuestro interior, en nuestro enfoque, en nuestro chip. Así como los alumnos, necesitamos primero de la voluntad para el cambio. Pero las cosas han cambiado tanto que parece imposible y ante ello, mejor dejar las cosas como están, porque, además, no soy el único. Me queda el consuelo de… tantos.
¿Será posible motivar a nuestros estudiantes desde nuestra realidad de profesores? Como están las cosas no. La brecha generacional, el despertar a nuevos paradigmas centrado en los estudiantes para desarrollar el espíritu emprendedor, la capacidad creativa, el aprendizaje de competencias de orden superior, adaptación a situaciones emergentes, etc., es imposible desde cómodo paradigma. La brecha generacional, como decíamos, cada vez es mayor… no fueron los profesores quienes salieron a las calles buscando un nuevo tipo de estudiantes, sino al revés, fueron los estudiantes que salieron a buscar nuevos profesores, al nuevo profesor, parecido a Diógenes, que buscaba de día con una lámpara encendida a un verdadero hombre… y no lo encontró.
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24/09/06
EDUCACIÓN: LA TRANSFORMACIÓN EN OBJETO (ESE OBSCURO OBJETO DEL DESEO NEOLIBERAL)
E. G. ALVIAL ABARCA
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Existe un creciente interés en el mundo por convertir la educación en un objeto. Es como si de pronto un fantasma fanático y frenético se cirniera sobre las sociedades despojando a la educación de todos aquellos valores humanos que la hacían comprender como una disciplina llena de humanidad y preocupación por la persona.
En Sartre (1943)[1], el objeto está definido como el en-sí, que por ser tal, está completamente definido, acabado, terminado y que no necesita nada del mundo para-ser-lo-que-es, pues ya-es. Al contrario, el sujeto, en este caso el existente, es el para-sí, que intenta definirse a cada paso de su existencia en las decisiones que debe ir tomando para dejar de ser el proyecto que por esencia es. Pues, necesita definirse, encontrar su esencia, su sentido, su felicidad. No vamos a discutir en este momento si lo logra o no, si llega a definirse o no, destaquemos simplemente que como sujeto, como para-sí despliega toda su energía para ser feliz, como intento, como un esbozo de esfuerzo existencial.
Desde los tiempos de la paideia, pasando por la edad media y el renacimiento, hasta nuestros tiempos modernos y contemporáneos, había existido una concepción antropológica de la educación que le otorgaba un espacio para desarrollar el punto de vista humano. Cada pensador, cada intelectual, opinaba de lo esencial que resultaba la educación para la cultura, la ciencia y el arte.
La educación como objeto sería entonces un elemento cerrado, definido y completo y, por lo tanto, a la libre disposición de uso por parte de quien quiera utilizarla. Es lo que ha sucedido en este intento por llevar a este suceso social por el nuevo derrotero: el mercado. Examinemos algunas ideas en este sentido.
Hoy, basta ver la televisión, leer algún diario, navegar por Internet o participar de alguna conversación para corroborar que existe un apresurado interés en que la educación sea convertida en objeto, los especialista en este tema han acuñado un concepto que resuena a economía pura: capital humano.
En La Óptica Mercantilista De La Banca Multilateral, Venegas y Mora (2003)[2] anotan: “Las políticas educativas impulsadas por los organismos multilaterales de crédito en América Latina apuntan a la autonomía en la formación individual y a una superficialidad formativa que sólo abarque el conocimiento inmediato técnico y funcional del saber.” Conocimiento que debe ser práctico, útil para el capital financiero transnacional.
Desde aquí surgen las nuevas ideas que asoman como guardianas de una educación objeto: al servicio de los recursos humanos, mercantilista, supervivencia de cada individuo, competitividad mundial, tecnologización extrema, legitimización de las formas de división sociales, y con un lenguaje que inunda esta nueva forma: se habla del cliente… mejorar la demanda… responder a la demanda social… adaptar la oferta a la demanda… gestionar los flujos… crear sinergias… competir para… realizar marketing… mejorar los open house de la escuela, el liceo o el colegio para mostrar la mejor empresa educacional… etc., etc.. Se trata del lenguaje que se hace transversal a todos los estamentos y personas con un solo fin: mejorar cada vez más al homo oeconomicus.
Ante esta lluvia de filosofía liberal-materialista el centro educativo acoge las nuevas tendencias-exigencias que llevarán de todas maneras al éxito de la institución: se embarca en una carrera tecnológica sin fin, donde el espacio se llena de computadores, Internet, páginas Web para subir los contenidos y evitar el gasto de material escrito; se contratan profesores jóvenes, inexpertos, con diplomados o estudiantes de magíster muy baratos y concientizados para cumplir las metas claras y distintas: subir el nivel académico a como de lugar, pues a los alumnos, solamente hay que exigirles; se extienden las jornadas, se transforman horas pedagógicas en horas cronológicas, pues es más rentable, se ganan 15 minutos más sin tener que desembolsar ni un solo peso más; se establecen criterios de evaluación sólo para los profesores, pues allí radica el problema: colegios que han sido dirigidos por cinco o seis años por los mismos directivos deciden que el sistema falla por los profesores o por los alumnos o por los apoderados, pero falla: planillas enteras de profesores para recambiar: los más antiguos siempre reclaman por los derechos, los nuevos no. Ganancia a todo dar. El sistema tornándose en objeto, frío, impersonal, ajeno, frío, frío.
El Proyecto Educativo es la carta fundamental, espiritual de los colegios-escuelas-liceos, pues allí se sintetizan todos los sueños, visiones, metas, objetivos de la institución, de la historia de la institución, respondiendo al por qué es un colegio-escuela-liceo, por lo que da paso a la libertad, al espíritu crítico, solidario, aceptante, social y político. A modo de conciencia socrática que aguijonea por la verdad, por el sentido y lo correcto moralmente. Pero la conciencia se puede obviar, el Proyecto Educativo se puede obviar: es un gran puzzle de utopías, difíciles de alcanzar: que quede como un sueño imposible o, en última instancia, como un slogan publicitario.
Aparecen entonces temas que atraviesan la institución de arriba abajo y que la van minando: juego de influencias, conservadurismo espiritual e intelectual, localismo en manos de feudales, reino del nimio detalle y de la norma, autoritarismo expreso, chivos expiatorios, decadencia moral, permisividad del error hasta el absurdo.[3]
Y es por ello que el impacto se logra visualizar en todos los componentes de las unidades-comunidades educativas: profesores, alumnos, apoderados, administrativos, personal de servicio, etc.. Los actores centrales de todo el proceso educativo son los privilegiados del shock: los profesores y los alumnos.
Estos últimos, sometidos al vendaval de la competencia, estudian entre los dos frentes: la familia y el colegio. Sometidos a stress inimaginable y reducidos a objeto, deben soportar un camino árido y solitario hasta la PSU.
Los profesores, por otra parte, ven desvanecer los ideales de entrega, vocación, esfuerzo y profesionalismo con los cuales alguna vez se sintieron identificados, y a callar. Transformados en objetos, poco o nada tienen que decir, pues para criticar o cuestionar o proponer estos nuevos tiempos no reservan espacio ni voluntad.
Vista de este modo, el fenómeno social de la educación cuando es agredida de este modo, la agresión cubre todo el sistema educativo, el mundo de personas que día a día llegan con esperanzas, proyectos, sueños y metas al liceo-escuela-colegio se encuentran con los paradigmas economicistas que sólo divisan números, dólares o euros.
En este sentido la educación se aleja a pasos agigantados de la concepción educativa que nos habla de valores de la solidaridad, la justicia social, la democracia pues estos valores van a estar subordinados y regulados por el mercado, al servicio de las necesidades y los requerimiento del sistema productivo (PAVEZ, 2003)[4].
De esta manera el tema educativo ya no incluye a todos los grupos sociales y su misión principal es la transmisión de datos e información en pro del crecimiento de la ganancia[5], deja de ser un derecho de las sociedades y se transforma en un privilegio de unos pocos.
Las protestas del Mayo 2006 de Santiago adquieren sentido en este contexto: es la crítica a un sistema que se ha fijado como objetivo mirar la educación desde la economía, como un objeto y objetivizando, a su paso, a profesores y alumnos. Por ello, el grito de los pingüinos[6] caló tan hondo y logró el apoyo de los profesores, quienes, en cada uno de sus lugares de trabajo, optaron por colaborarles. El problema se hacía extensivo también a ellos: náufragos en la misma isla.En la toma final de la película La lengua de las mariposa[7] de José Luis Cuerda (1999), cuando el profesor es llevado por la fuerzas franquistas, el niño, sumándose al pueblo, le grita llorando improperios matemáticos, que habían sido las enseñanzas, nos muestra lo que ocurre cuando un pueblo, la gente, o un país pierde la ciencia y la conciencia sobre temas que le son relevantes, como la educación. Cómo el camino hacia el ser objeto del hombre (profesor, alumno) es avalado por los hombres que han perdido el norte. En crisis la educación, implica cultura en crisis[8], y que en el fondo no es más que el hombre en crisis incapaz de construir junto a otros hombres una educación humanizadora, íntegra para un mundo más amable y cordial y que se inicia con el gesto, el gran gesto de humanidad que me lleva a reconocer al otro, a aceptar al otro como un yo en las mismas circunstancias existenciales, en aceptar la alteridad como una condición sine qua non del zoon politikón, en el vivir juntos, en medio de de las tensiones dialécticas del mundo: creación– conflicto, unicidad-multiplicidad, universalidad–especificidad, globalidad–localidad, reconociendo y aprendiendo democracia, solidaridad, viviendo juntos en pro de la vida… solamente aprendiendo a decir “Hola, buenos días”. Gesto que no puede entender aquella cosmovisión que se esfuerza a cada momento por negar a ese hombre su derecho a la vida y a la educación.
NOTAS
[1] SARTRE, JEAN PAUL, El Ser y la Nada, Ediciones Altaza, Barcelona – España, 1996, página 32 – 36.
[7] La lengua de las mariposas, Nacionalidad: España Año: 1999 Género: Drama Formato: Color Director: José Luis Cuerda Guión: Rafael Azcona, Manuel Rivas, José Luis Cuerda Fotografía: Javier Salmones Música: Alejandro Amenábar Reparto: Fernando Fernán Gómez, Manuel Lozano, Tamar Novas, Guillermo Toledo, Celso Bugallo, Uxía Blanco
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INTRODUCCIÓN AL PENSAMIENTO COMPLEJO EN EDGAR MORIN
E. G. ALVIAL ABARCA
“No soy de los vuestros”
Edgar Morin
INTRODUCCIÓN
Conocer la génesis del pensamiento complejo en MORIN nos retrotrae a sus inicios y a toda aquella maraña de experiencias, personas, ciudades, autores, libros, películas, países que lo acompañaron durante su vida. En los orígenes encontraremos datos, revelaciones, hitos que van organizando su propuesta y que nos ha llegado con el nombre de la complejidad.
Cuando MORIN[1] inicia el proceso de deshacerse o descubrir sus demonios introspectivamente se va preguntando[2] y la respuesta final es un anuncio a:
“(…) me lancé así a la vida sin Cultura ni Verdad, sólo con la ausencia de la muerte y la presencia de la muerte” [3]
donde afirma: lo demás[4]. Y lo demás pasa por el cine, la pasión por las bicicletas, las hazañas aéreas, la adicción por el cine, la música[5]. Como omnívoro del universo[6] se sumerge en las novelas que le entregan las antenas para entrar en el mundo[7] y con TOLSTOI, DOSTOVESKI, MALRAUX, PROUST, CÉLINE, CERNAK, SOLZHENITSIN medita sobre la existencia[8] hasta que después de COMTE, DURKHEIM y MARX descubre que
“El marxismo me incitaba al saber “total”, es decir, al conocimiento del todo como todo, permitiendo integrar el conocimiento de las distintas partes que constituye ese todo. Esta visión satisfacía naturalmente mi deseo de abarcarlo todo.” [9]
Lo cual adquiere sentido si conocemos que al estar las disciplinas separadas, le era necesario llegar a articular los segmentos inconexos de las ciencias humanas[10]. En este sentido se van sumando las investigaciones biológicas[11], el pensamiento cibernético[12], la teoría de los sistemas y la teoría de la organización donde la superación de estas y partir de la revolución biológica, era con sentido organizativo.[13] Pero, la suma sigue: de VON FOERSTER recoge la auto-organización[14], recupera la idea de unidualidad del hombre que apunta a la doble naturaleza: biológica y cultural, cerebral y psíquica[15], pero también penetra la physis con la termodinámica, la teoría de los cuantos, que lo llevan a concebir un tetragrama dialógico: orden / desorden / interacción / organización[16] que lo conducen a la dialógica como medio o forma de pensar.[17] Estamos, en este punto, ante el surgimiento de la idea que mueve el pensamiento de MORIN. Como jamás decidió asumir una cultura de la Verdad y de la Ciencia, porque forjó una cultura que nunca se ha cerrado[18] pudo
“(…) vincular los conocimientos biológicos, antropológicos y sociológicos, aspirando a una bio-antro-sociología. Luego, (…) no busqué el conocimiento enciclopédico, sino el conocimiento enciclopedante, que pone en ciclo los conocimientos desglosados para que, uniéndose unos a otros, adquieran sentido.” [19]
Toda esta síntesis y esfuerzo que realiza MORIN lo llevan al tema central. En sus propias palabras dirá:
“Y esa voluntad de unir fue la que hizo emerger y luego desarrollarse el pensamiento complejo.” [20]
PARADIGMAS QUE SE OPONEN: SIMPLIFICACIÓN VERSUS COMPLEJIDAD
Es DESCARTES el profeta del método científico que dará paso a una ciencia especialista en separar, escindir y dividir la realidad. Explícito en El Discurso del Método se nos invita a aceptar todo aquello que se me muestra claro y distinto al espíritu para lo cual debo dividir cada una de las dificultades hasta poder resolverlas a través de lo más simple a lo más complejo.[21] Ideas o formas de pensar, productos de la razón, que nos han llevado a comprender el mundo en términos contradictorios, blanco o negro, todo o nada, etc.
Este paradigma de simplicidad tiene por objetivo, entonces,
“Pone(r) orden en el universo, y persigue el desorden. El orden se reduce a una ley, a un principio. La simplicidad ve a lo uno y ve a lo múltiple, pero no puede ver que lo Uno puede, al mismo tiempo, ser Múltiple. El principio de simplicidad o bien separa lo que está ligado (disyunción), o bien unifica lo que es diverso (reducción)” [22]
En otras palabras, implica pensar, por ejemplo, que hay una realidad económica, por una parte, una realidad psicológica, por la otra, una realidad demográfica más allá, olvidando que detrás de las realidades económicas se encuentran las necesidades y deseos humanos.[23] En este sentido PULGAR explica que vivimos en un mundo dominado por la lógica técnica, económica y científica, en el que existe la ilusión casi palpable de que tan sólo parece real aquello que es cuantificable.[24] Este paradigma trae consigo estilos de conocer que han posibilitado el error, la ignorancia, la ceguera. Al respecto MORIN nos llama a tomar conciencia:
“1. La causa profunda del error no está en el error de hecho (falsa percepción), ni en el error lógico (incoherencia), sino en el modo de organización de nuestro saber en sistemas de ideas (teorías, ideologías); 2. Hay una nueva ignorancia ligada al desarrollo mismo de la ciencia; 3. Hay una nueva ceguera ligada al uso degradado de la razón; 4. Las amenazas más graves que enfrenta la humanidad están ligadas al progreso ciego e incontrolado del conocimiento (armas termonucleares, manipulaciones de todo orden, desarreglos ecológicos, etc.),” [25]
y que es un modo mutilante de organización del conocimiento incapaz de reconocer y aprehender la complejidad de lo real.[26] Se hace necesario entonces un paradigma que supere la simplicidad y que asocie y rearticule las nociones dispersas de la ciencia clásica.[27] Con esta intención, se proponen tres principios que pueden ayudarnos a pensar la complejidad: el dialógico, el de recursividad organizacional y el hologramático[28] que nos llevan a transitar en otra dirección, pues cuando la pregunta es por complejidad, MORIN aclara:
“(…) a primera vista es un tejido (…) de constituyentes heterogéneos inseparables asociados: presenta la paradoja de lo uno y lo múltiple. Al mirar con más atención, la complejidad es, efectivamente, el tejido de eventos, acciones, interacciones, retroacciones, determinaciones, azares, que constituyen nuestro mundo fenoménico.” [29]
Por lo tanto, la complejidad va de la mano con lo enredado, lo inextricable, del desorden, la ambigüedad, la incertidumbre.[30]
Cuando vinculamos la complejidad a educación, resuenan estas ideas, por ejemplo en Los siete saberes necesarios para la educación del futuro el autor retoma algunas ideas ya propuestas: 1. Las cegueras del conocimiento: el error y la ilusión; 2. Los principios de un conocimiento pertinente; 3. Enseñar la condición humana; 4. Enseñar la identidad terrenal; 5. Enfrentar las incertidumbres; 6. Enseñar la comprensión y 7. La ética del género humano.[31]Saberes que impulsarían distintas escuelas con el sentido de la complejidad en acción, a saber: Escuelas de la lengua, Escuelas de la calidad poética de la vida y. correlativamente, de la emoción estética y del asombro, Escuelas del descubrimiento de uno mismo, Escuelas de la complejidad humana, Escuelas de la comprensión humana.[32]
La propuesta es desafiante porque es una invitación-incitación a no ir de lo simple a lo complejo, sino de lo complejo a lo más complejo, compleja tarea, pero sólo desde allí es posible pensar un modo de pensar capaz de vincular y solidarizar conocimientos disjuntos es capaz de prolongarse en una ética del vínculo y de la solidaridad entre humanos, un pensamiento capaz de no estar encerrado en lo local y lo particular sería capaza de favorecer el sentido de responsabilidad y el de ciudadanía, la reforma del pensamiento tendría consecuencias existenciales, éticas y cívicas.[33] La tarea por un futuro mejor es inmensa e incierta, pero rendirnos es imposible, como lo es la esperanza y la desesperanza; entonces, armados de una ardiente paciencia nos encontramos en las vísperas no de la lucha final, sino de la lucha inicial,[34] lucha significativa, vital porque sólo el pensamiento complejo nos permitiría civilizar nuestro conocimiento.[35]
BIBLIOGRAFÍA UTILIZADA
- FERNÁNDEZ, Marta “Nombres del pensamiento social: miradas contemporáneas sobre el mundo que viene”, 1ª edición, Colección POLEMOS; Buenos Aires-ARGENTINA, Del Signo, 2004.
- MORIN, Edgar “Mis demonios”,1ª edición, Barcelona-ESPAÑA, Editorial KAIROS, 1995.
- MORIN, Edgar “La cabeza bien puesta: repensar la reforma-reformar el pensamiento: bases para una reforma educativa”,1ª edición, 5ª reimpresión, Buenos Aires-ARGENTINA, Nueva Visión, 2003.
- MORIN, Edgar “Introducción al pensamiento complejo”, 8ª reimpresión, Barcelona-ESPAÑA, Gedisa Editorial, (1990) 2005,
- MORIN, Edgar “Los siete saberes necesarios para la educación del futuro”, Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura”, UNESCO, Paris-FRANCIA, 1999.
- PULGAR, Álvaro En: REVISTA OCCIDENTE (Tribuna del pensamiento libre): “Edgar Morin y la complejidad”, Santiago-CHILE, MAX Besser Impresos, enero-marzo, 2006.
NOTAS
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